La cabellera de la reina (Disphyma crassifolium) es una
fascinante planta tapizante, perfecta para taludes, rocalla o incluso para
colgar en maceta. Entrada la primavera cubrirá con flores el lecho de tu
jardín, cambiando su verde hasta ahora dominante por una apretada alfombra
fucsia devota de los rayos solares. No te la pierdas…

Estoy muy contento de tener esta especie entre mi colección… ya ves el
bonito resultado. Pertenece a la familia de las aizoáceas como otras
suculentas más conocidas también provenientes de Sudáfrica (uña de león,
mesem…). Seguro que reconoces esa característica disposición de hojas carnosas
semejantes a garras, tan común en las zonas costeras.
A diferencia de éstas, nuestra planta presenta una estructura más
delicada: el tallo es más delgado y sus hojas, aunque también hinchadas de
agua, son mucho menos evidentes… menos tosca a mi parecer que sus parientes.
La “Disphyma crassifolium” crece buscando la horizontal y no la altura,
propiedad ideal para unaplanta tapizante (buena alternativa a la Persicaria affinis,
también tratada en el blog, para lugares secos y soleados).
Sus gráciles tallos, sutilmente pilosos y salpicados por hojas afines a
dedos diminutos, irán recubriendo con el tiempo el suelo. Acabarán
entrelazándose hasta formar una masa compacta que a la menor oportunidad
formará nuevas raíces.
La cabellera de la reina necesita escasas atenciones: mucho sol, buen
drenaje y poco más. Sin embargo se mostrará generosa al llegar la
primavera: infinidad de flores ocultarán las hojas cambiando su verde
por el rosa encarnado.
Mientras haya sol permanecerán abiertas como las sombrillas en la playa.
Al atardecer empezarán a cerrarse dejando de nuevo entrever el resto de la
planta

Que bellezas!
ResponderEliminarQue bellezas!
ResponderEliminarUna explosión de color!
ResponderEliminarUna explosión de color!
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