miércoles, 21 de septiembre de 2016

La increíble floración de la cabellera de la reina

La cabellera de la reina (Disphyma crassifolium) es una fascinante planta tapizante, perfecta para taludes, rocalla o incluso para colgar en maceta. Entrada la primavera cubrirá con flores el lecho de tu jardín, cambiando su verde hasta ahora dominante por una apretada alfombra fucsia devota de los rayos solares. No te la pierdas…





Estoy muy contento de tener esta especie entre mi colección… ya ves el bonito resultado. Pertenece a la familia de las aizoáceas como otras suculentas más conocidas también provenientes de Sudáfrica (uña de león, mesem…). Seguro que reconoces esa característica disposición de hojas carnosas semejantes a garras, tan común en las zonas costeras.

A diferencia de éstas, nuestra planta presenta una estructura más delicada: el tallo es más delgado y sus hojas, aunque también hinchadas de agua, son mucho menos evidentes… menos tosca a mi parecer que sus parientes.

La “Disphyma crassifolium” crece buscando la horizontal y no la altura, propiedad ideal para unaplanta tapizante (buena alternativa a la Persicaria affinis, también tratada en el blog, para lugares secos y soleados).


Sus gráciles tallos, sutilmente pilosos y salpicados por hojas afines a dedos diminutos, irán recubriendo con el tiempo el suelo. Acabarán entrelazándose hasta formar una masa compacta que a la menor oportunidad formará nuevas raíces.
La cabellera de la reina necesita escasas atenciones: mucho sol, buen drenaje y poco más. Sin embargo se mostrará generosa al llegar la primavera: infinidad de flores ocultarán las hojas cambiando su verde por el rosa encarnado.


Mientras haya sol permanecerán abiertas como las sombrillas en la playa. Al atardecer empezarán a cerrarse dejando de nuevo entrever el resto de la planta

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